Modelos pedagógicos de la educación en sexualidad

20.03.2021

En el trabajo de Tesis de Licenciatura de Zemaitis Santiago, titulada: Pedagogías de la sexualidad. Antecedentes, conceptos e historia en el campo de la educación sexual de la juventud. Universidad Nacional de La Plata (2016) propone que hay cuatro modelos históricos de la educación sexual. Estos son el modelo moralista, el biologicista, el patologista o del riesgo y el del paradigma de los derechos y la integralidad. A continuación resumiré lo desarrollado en el mencionado trabajo:

La concepción moralista

La visión moralista, se relaciona con la visión católica que normativiza la sexualidad a partir de los pares "santidad-pecado" o "santidad-perversión" y la induce a los fines de la reproducción de la especie humana. Toda práctica sexual que no tenga como finalidad la procreación queda en los márgenes de lo moralmente aceptable. Este es quizás el "modelo matriz" más clásico de cómo las instituciones sociales (en especial los ideales familiares, médicos y educativos) configuraron cánones de legitimidades e ilegitimidades basados en fundamentos de las morales reinantes al menos en el mundo occidental.

Como propuesta educativa, se trata de una formación en valores tales como: la unión de la pareja heterosexual, la trascendencia y la religiosidad familiar y la defensa inalienable del derecho de la familia y de la libertad de enseñanza como principios fundamentales de la educación sexual, siendo éstas premisas recurrentes en sus discurso (Esquivel, 2012 citado en Zemaitis) y exhortando así el pedido de permiso a los padres por parte de la institución escolar a la hora de impartir temas sobre la sexualidad humana o en la definición de sus contenidos. Se traduce en las propuestas educativas de esta visión, las propuestas institucionales que promulgan la virginidad, "la pureza", proclamando la abstinencia sexual como único modo de prevención de todos "los males".

La corriente biologicista

El enfoque pedagógico biologicista de la educación sexual, coincide con las perspectivas esencialistas de la sexualidad antes desarrolladas. Aquí, la sexualidad es considerada como una "etapa" que se inicia con los cambios psicofísicos en la pubertad y que finaliza en la vida adulta. Esta visión evolutiva, no considera por tanto, ni a los niños ni a los adultos mayores como seres sexuados. En este sentido, se deduce que tiene que ver únicamente con el ejercicio de la genitalidad o meramente con el plano de lo biológico. Históricamente este fue el modelo que impregnó en la escuela a través de materias como Ciencias Naturales, Biología o Educación para la Salud. Los contenidos curriculares se reducen a la descripción de la diferencia sexual. La escuela ha enseñado históricamente, bajo esta matriz, un modo binario de pensar y percibir al cuerpo humano, de presentarlos y graficarlo a través de la descripción fisiológica, anatómica y hormonal.

La corriente patologista o del riesgo

Esta visión se caracteriza ante todo por concebir a la sexualidad como algo negativo y la aborda reduciéndola desde sus consecuencias no deseadas como lo son el contagio de las ETS o el embarazo adolescente. Esta corriente es deudora de las políticas y propuestas de la profilaxis social, de matriz eugénica y del discurso médico conservador, sobre todo en el marco de las campañas y políticas antivenéreas. Pero en la aparición del HIV-Sida en la década de 1980 hizo reemerger el sentido de "peligro" como único atribuido de la sexualidad. Las apariciones de casos de hombres homosexuales inició una contundente construcción sobre la noción "grupo de riesgo", incentivando al estigma de lo patológico a las comunidades homo-eróticas. La homosexualidad así, quedaría asociada al riesgo de contagio de una enfermedad, y para ese entonces, al riesgo a la muerte. Los jóvenes también serían en este caso potenciales "grupos de riesgo". Daniel Jones ubica la emergencia del HIV-Sida con el discurso del "Sexo más seguro", que produce normas sexuales en nombre de la seguridad (Jones, 2009). Este discurso incluye también a la abstinencia como la opción práctica que presenta mayor seguridad para evitar el contagio: "Define a la abstinencia como la única opción sexual absolutamente segura, desaconseja la promiscuidad (...) y recomienda la pareja estable mutuamente fiel" (Guasch, 2000,citado en Zemaitis ).

Los contenidos principales de este enfoque, al igual que el modelo biologicista, tienen que ver con el aprendizaje de los métodos y formas de prevención tanto de enfermedades de transmisión sexual como de métodos anticonceptivos. Al tratarse de la descripción e información sobre éstos últimos por ejemplo, son típicas de esta perspectiva que las propuestas de educación sexual estén ligadas a charlas o talleres dictados por un "especialista" o "experto". La figura del médico o de integrantes de los cuerpos de Enfermería o Ginecología, son los encargados de transmitir una serie de informaciones técnicas y datos sobre la prevención, no tanto sobre las posibilidades de los cuerpos y el vínculo con los otros. Estas metodologías tienen el riesgo de hacer perder autoridad a los docentes al darse como supuesto que la educación sexual trata únicamente temas que solo dominan aquellos que saben y tienen un "conocimiento experto" (Morgade, 2011 ; Villa, 2009,citado en Zemaitis ). Además, la sexualidad termina siendo un ámbito en el cual algunos hablan y explican, mientras otros, escuchan e internalizan.

El paradigma de los derechos y la integralidad como perspectiva

Esta visión es sustancialmente superadora de las anteriores, sobre todo porque sostiene una concepción positiva de la sexualidad y de las relaciones erótico-afectivas. Este enfoque tiene en cuenta la importancia de la sexualidad en la formación de la identidad y valora a la sexualidad en sí misma, es decir separada de la reproducción. Asimismo, se trata de un enfoque que promueve relaciones sexuales igualitarias, sanas, placenteras y de un modo responsable, teniendo una mirada desde la problemática de los géneros (Suárez, 39:2007 citado en Zemaitis). Teresa Suárez (2007 citado en Zemaitis) llama a esta concepción la corriente integral o dialógico concientizadora. Siguiendo a la autora, este enfoque es superador a los anteriores debido a que sostiene una dimensión bio-psico-social de la sexualidad.  

Bibliografía:

 ZEMAITIS, Santiago (2016) Pedagogías de la sexualidad. Antecedentes, conceptos e historia en el campo de la educación sexual de la juventud. Tesis de grado. Pedagogías de la sexualidad. Universidad Nacional de La Plata. Disponible en: https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/tesis/te.1218/te.1218.pdf 

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